jueves, 7 de abril de 2011

MASACRE EN ESCUELA TASSO DA SILVEIRA- Río de Janeiro
Pistolero gritaba: “Los voy a matar”
Una estudiante de sexto año, identificada como Jade de Araujo , de 12 años, relató que Wellington Menezes de Oliveira , el autor de la masacre de 12 niños en la escuela Tasso da Silveira gritaba “los voy a matar, los voy a matar”.
La niña afirmó que se encontraba en su clase en el segundo piso del establecimiento en una prueba de ciencias, en el momento en que comenzó el tiroteo.
Señaló que junto a sus compañeros vio a otras niñas llamando a la gente para que salieran de la sala y subieran al tercer piso, “de lo contrario nos matarían”.
La joven expresó que había mucha gente agonizando y que el hombre armado gritaba “Los voy a matar, los voy a matar, mientras que los niños gritaban que “no los matara”, reportó O Dia
El agresor, identificado como Wellington Menezes Oliveira, era un antiguo estudiante de la escuela y entró al centro educativo asegurando que era un conferenciante que iba a participar en un seminario.
"Llegó bien vestido, conversó con varios profesores y entró en un aula, donde abrió fuego", afirmó el subalcalde del distrito oeste de Río, Edmar Teixeira, en declaraciones a la televisión.
Después del tiroteo, Oliveira se suicidó con un tiro al ser cercado por unos policías que se encontraban en los alrededores de la escuela, según agentes de la institución.
Los heridos fueron ingresados en el hospital Albert Schweitzer, cercano al lugar de los hechos.
El ataque se produjo entre las 8.15 y 8.30 hora local (misma hora en Chile) según testigos, que aseguraron que hubo un intenso tiroteo.
Fuentes consultadas poco después de consumada la masacre dieron cuenta de que el asesino había sido alumno de ese mismo establecimiento y que había dejado una carta en la que se despedía explicando los motivos de su decisión.
En el texto, impreso desde una computadora y firmado en letra cursiva, Wellington Menezes Oliveira dice dejar una casa que "ningún familiar necesita" y que dona a alguna institución pobre dedicada al cuidado de animales pues éstos son seres "que precisan mucho más de protección y cariño que los seres humanos". El autor de la misiva reitera que cumplir esa voluntad significa cumplir la voluntad de "nuestros padres que ya duermen".
También deja especificaciones sobre el tratamiento que debe recibir su cadáver en la sepultura, indicando que él era un hombre "puro" que no deseaba ser tocado por personas "impuras". Por tanto, dice el texto, "los impuros no podrán tocar mi cuerpo sin usar guantes. Solamente los castos o los que perdieron su virginidad después del casamiento sin cometer adulterio podrán tocar mi cuerpo sin guantes".
Ursula Troncoso Bravo

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