Acciones en el caso Karadima
La intervención de James Hamilton, sobre caso Karadima, fue impactante en un programa televisivo el fin de semana pasado ha reabierto el debate acerca de las responsabilidades en torno al bullado caso, centrando la atención en las actuaciones del ex arzobispo de Santiago y de otros obispos en ejercicio.
Hamilton acusó de encubrimiento al cardenal Francisco Javier Errázuriz, acusándolo de no haber atendido oportunamente las denuncias de abusos sexuales formuladas por él y otras tres personas contra Karadima, y también de haber "frenado" la posibilidad de que se realizara una investigación, lo que habría permitido, según él, que los hechos denunciados prescribieran. Aunque Hamilton pudo haber ejercido entretanto la opción de recurrir a la justicia ordinaria, resulta notorio que la autoridad eclesiástica no actuó con la diligencia exigible ante denuncias serias y reiteradas.
El propio cardenal Errázuriz ha calificado como un "error" la forma en que manejó inicialmente las acusaciones contra Karadima y ha lamentado no haber creído en ellas. Por desgracia, su decisión de suspender la investigación postergó por años una intervención decidida de la Iglesia y provocó que los denunciantes enfrentaran la frustración de no encontrar respuesta oportuna a una denuncia efectuada en forma prudente y fundada. Sólo en el período final de su gestión, el cardenal puso urgencia a las pesquisas, enviando el año pasado los resultados a la Santa Sede, que resolvió en enero sancionar a Karadima por abusos. Además del daño a las víctimas, la manera en que Errázuriz abordó el tema terminó provocando un perjuicio a la Iglesia Católica.
Si aspira a cerrar este episodio, la Iglesia no debe repetir los errores que ya cometió e ignorar las acusaciones contra varios obispos.
AUTOR: Natalie Mellado Veliz
REVIZADO: Valeria Huerta
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